Aceites esenciales y esencias, usos terapéuticos

La verdadera aromaterapia requiere del uso de aceites esenciales y esencias de calidad, que nos permitan hacer tratamientos estéticos con resultados. Es por ello necesario tener una garantía de que los aceites esenciales que utilizamos son 100% puros, es decir que se han obtenido a través de la destilación al vapor de agua, sin utilización de solventes químicos para su extracción, además el aceite esencial tiene que contener todas las moléculas aromáticas presentes en los órganos productores de la planta aromática, es por ello que además de puro, tiene que haberse obtenido a través de una destilación al vapor de agua completa, que nos asegure la presencia de todos los principios activos que contiene.

Aceites esenciales y esencias botánica y bioquímicamente definidos o quimiotipados.

 

Los aceites esenciales, poderosos concentrados de energía vegetal, son verdaderas esencias de bienestar. Son buenas para el corazón, por sus olores benéficos; para el cuerpo, gracias a sus virtudes específicas; y devuelven el dinamismo a la piel. Pero atención, ¡los aceites esenciales no se utilizan de cualquier manera!

Los aceites esenciales son sustancias olorosas volátiles contenidas en los vegetales. Pueden provenir de flores, hojas, frutas, cortezas, semillas y raíces. Se extraen mediante una destilación al vapor de agua. La cantidad de aceite obtenido varía según la planta de origen. Para un litro de lavanda, hacen falta cuarenta kilos de flores, ¡y hacen falta cien kilos de pétalos de rosa para un frasco de 25 ml! Esta gran concentración explica la potencia de los aceites esenciales y su precio, a menudo elevado.

Los aceites esenciales se utilizan por via interna con fines terapéuticos: actúan sobre afecciones virales, destruyen los microbios, los hongos, las toxinas infecciosas; y, por via externa para un tratamiento de belleza integral (cara, cuerpo, cabello). Pasan muy fácilmente a través de la piel, atraviesan las diferentes capas para reunir el flujo sanguíneo, en unos veinte minutos aproximadamente, y actúan en profundidad en el organismo. Penetran también por la vía respiratoria: inhalar su perfume proporciona un bienestar profundo. Los aceites esenciales se utilizan sólo en cantidades muy pequeñas y siempre diluidos, en el agua del baño (30 gotas de aceite esencial en una bañera de agua caliente) o en un aceite vegetal para una acción tópica.

Su potencia es tal que no se utilizan puros sobre la piel. Algunos aceites pueden provocar quemaduras si no se diluyen en aceites vegetales como la almendra dulce, la nuez de macadamia, el sésamo o la caléndula. Ricos en vitaminas y en ácidos grasos insaturados, hidratan y nutren la piel en profundidad, y permiten la penetración de los activos benéficos de los aceites esenciales en la epidermis y la dermis.
Prudencia: haz una prueba en tu muñeca. Diluye 1 gota de aceite esencial en 5 gotas de aceite vegetal, aplica y pon encima una venda, deja que repose varias horas y observa la reacción. Si tienes una mínima irritación, recházalo.

Acción
- Rostro:
los aceites esenciales, verdaderos reanimadores de la piel, bloquean ciertos procesos de degradación de las células. Un masaje diario, antes de la aplicación de la crema de cuidado, dopa la renovación celular y devuelve el resplandor y la flexibilidad a la piel.

- Cuerpo: los aceites esenciales se masajean sobre ciertas partes del cuerpo para tratar problemas precisos, estimular la micro circulación y facilitar la pérdida de agua (celulitis, piernas pesadas), o sobre toda la silueta para mejorar la elasticidad y la firmeza de la piel.

- Cabello: una buena fricción con aceites esenciales, calmantes y estimulantes, activa la micro circulación, relaja el cuero cabelludo y devuelve el tono al cabello.

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