Probióticos y prebióticos, aliados de la salud

El tracto digestivo humano alberga alrededor de 100.000 millones de microorganismos pertenecientes a más de 400 especies distintas. Este ecosistema mantiene un equilibrio entre todas las especies e interacciona con el huésped. A su vez, factores ambientales como la alimentación, los procesos inflamatorios, el uso de antibióticos, de agentes quimioterápicos y el estrés, influyen en el balance que hay entre todos los microorganismos.

El reequilibrio, tanto del número como la proporción de las diferentes especies del tracto gastrointestinal, puede normalizar la permeabilidad, la motilidad, el metabolismo y otras funciones del intestino, beneficiando la salud. Una vía natural para conseguir este objetivo es la administración de los llamados probióticos.

En comparación con la alimentación actual, la dieta que consumían nuestros ancestros hace un millón de años contenía un 50% menos de proteínas, un 75% menos de grasas saturadas y un 90% menos de sodio. El hombre del Paleolítico comía entre 4 y 10 veces más fruta y fibra que el actual, lo que le aportaba 10 veces más cantidad de vitaminas y antioxidantes. Pero la diferencia más importante respecto a nuestros ancestros es que ingerían diariamente en su dieta más de 109 bacterias beneficiosas para la salud, entre otras, distintas especies de Lactobacillus. Este extraordinario aporte de microorganismos beneficiosos para la salud se debía a que los alimentos, sobre todo los vegetales, estaban almacenados durante mucho tiempo antes de comerlos, produciéndose fermentaciones, entre ellas la láctica.

Fundamentalmente, los organismos probióticos se ingieren de dos maneras: mediante los alimentos fermentados y mediante los suplementos.

Los alimentos fermentados pueden ser de origen lácteo como vegetal, los más comunes y conocidos son el yogur y la col fermentada, respectivamente.

Los suplementos probióticos presentan la bacteria congelada en seco (liofilizada), bien en forma de polvo, cápsula o comprimido. Independientemente de la forma como los microorganismos son consumidos, los productos que contienen organismos probióticos deben proporcionar organismos vivos en número suficiente para ejercer efectos terapéuticos y tener una eficacia clínica.

La flora intestinal desempeña una función muy importante en la salud del huésped. Los efectos beneficiosos de la flora intestinal son:

  • - La estimulación del sistema inmunológico.
  • - La síntesis de vitaminas del grupo B y la vitamina K.
  • - El incremento de la motilidad y la función del TGI.
  • - La mejoría de la digestión y de la absorción de nutrientes.
  • - El alivio de la distensión provocada por el gas abdominal.
  • - La inhibición de patógenos (resistencia a la colonización).
  • - La participación en el metabolismo de importantes componentes y drogas de las 
  •   plantas.
  • - La producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC o SCFAS, en inglés) y 
  •   poliaminas.

Debido a la importancia de los lactobacilos y bifidobacterias en la microflora del TGI humano, y por extensión, en la salud del organismo, los suplementos probióticos pueden emplearse, de un modo general, para promover la buena salud.

Dentro de esta sección las principales aplicaciones que se van a valorar son la homeostasia gastrointestinal, repoblación de la flora gastrointestinal tras antibioticoterapia, infecciones del tracto urinario, infecciones vaginales, prevención de enfermedades atópicas, pancreatitis aguda, cáncer, y diarrea post radioterapia.

A diferencia de los probióticos (es decir, de los microorganismos vivos determinados), los prebióticos son hidratos de carbono no digeribles que estimulan el crecimiento y la actividad de bifidobaterias y lactobacilos, que son las bacterias beneficiosas para la flora intestinal.

Administrar probióticos y prebióticos al unísono significa suministrar conjuntamente el mejor substrato para posibilitar que los microorganismos sobrevivan y logren ejercer adecuadamente su función; en este último caso el producto obtenido recibe la denominación de simbiótico.

Un área muy prometedora en el desarrollo de estos ingredientes alimenticios son los simbióticos, es decir, la combinación de probióticos y prebióticos. Además de aumentar la sobrevida y actividad de los probióticos, esta combinación estimula el desarrollo de ciertos tipos de bacterias presentes en la flora bacteriana comensal, por ejemplo, Lactobacillus y Bifidobacterium.

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